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La venezolana María Corina Machado recibe el Nobel de la Paz 2025 por su defensa pacífica de la democracia.

La líder opositora venezolana recibe hoy este reconocimiento a su trabajo constante por los derechos democráticos, la justicia social y su compromiso con una transición pacífica hacia la libertad en Venezuela.

La decisión del Comité Noruego no solo premia una trayectoria política, sino una causa colectiva: la de millones de ciudadanos que, pese a la adversidad, continúan apostando por la transición a la democracia, a través de medios cívicos y no violentos.


El papel de la mujer en la construcción de la paz mundial

A lo largo de la historia, los grandes conflictos han sido encabezados casi siempre por hombres. Las guerras mundiales, las invasiones, las dictaduras y los enfrentamientos ideológicos del siglo XX y XXI nacieron, en su mayoría, de la ambición de poder, la dominación o la gloria personal.

Sin embargo, en medio de esa narrativa dominada por el conflicto, existe otra, más silenciosa, que sostiene la vida cuando el ruido se impone: la de las mujeres que, desde sus espacios, han preservado la comunidad, han curado heridas, han mediado tensiones y mantienen viva la esperanza.

No se trata de una afirmación ideológica, sino de una constatación histórica. Mientras la fuerza impone rupturas, la paz siempre encuentra manos que unen; mientras el poder busca conquista, surgen voces que promueven reconciliación.

Las mujeres, sin protagonismos ni consignas, fueron —y siguen siendo— piezas esenciales en la reconstrucción social tras el caos. Su forma de liderazgo se caracteriza por la empatía, la escucha y la coherencia moral: valores que no pertenecen a ningún género, pero que ellas han sabido representar con constancia.

La historia de la paz está escrita, en gran parte, por quienes actúan desde el cuidado, la educación, la organización civil y la mediación. No desde la fuerza, sino desde la persistencia.


Mujeres que han sido Nobel de la Paz

Desde que se otorgó por primera vez en 1901, el Premio Nobel de la Paz ha sido concedido a 140 personas y organizaciones. De ellas, solo 20 mujeres lo han recibido. Veinte nombres que representan distintas causas, culturas y contextos, pero un mismo impulso: el de buscar justicia sin recurrir a la violencia.

A continuación, el listado de mujeres galardonadas con el Nobel de la Paz, desde la primera hasta la más reciente:

  • 1905 — Bertha von Suttner (Austria)
  • 1931 — Jane Addams (Estados Unidos)
  • 1946 — Emily Greene Balch (Estados Unidos)
  • 1976 — Betty Williams (Irlanda del Norte)
  • 1976 — Mairead Corrigan (Irlanda del Norte)
  • 1979 — Madre Teresa de Calcuta (India)
  • 1982 — Alva Myrdal (Suecia)
  • 1991 — Aung San Suu Kyi (Myanmar)
  • 1992 — Rigoberta Menchú Tum (Guatemala)
  • 1997 — Jody Williams (Estados Unidos)
  • 2003 — Shirin Ebadi (Irán)
  • 2004 — Wangari Maathai (Kenia)
  • 2011 — Ellen Johnson Sirleaf (Liberia)
  • 2011 — Leymah Gbowee (Liberia)
  • 2011 — Tawakkol Karman (Yemen)
  • 2014 — Malala Yousafzai (Pakistán)
  • 2018 — Nadia Murad (Irak)
  • 2021 — Maria Ressa (Filipinas)
  • 2023 — Narges Mohammadi (Irán)
  • 2025 — María Corina Machado (Venezuela)

Con este reconocimiento, Venezuela entra por primera vez en la historia del Nobel de la Paz, representada por una mujer que ha hecho de la coherencia y la perseverancia sus principales virtudes y herramientas de lucha.


Trayectoria y méritos de Machado

Nacida en Caracas, María Corina Machado es ingeniera industrial egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Desde joven mostró interés por el desarrollo social, la transparencia institucional y la participación ciudadana.

SÚMATE: participación y auditoría electoral

En 2002 cofundó SÚMATE, una organización civil dedicada a promover la participación ciudadana y la observación electoral independiente. Su objetivo era formar voluntarios, auditar procesos y garantizar que los mecanismos de votación reflejaran la voluntad popular.

Bajo su liderazgo, SÚMATE impulsó la recolección de firmas que permitió convocar el referendo revocatorio de 2004, un hito histórico en la política venezolana.
Aunque la organización enfrentó posteriormente acusaciones judiciales y presiones políticas, su labor marcó un punto de inflexión: fue el primer esfuerzo estructurado para canalizar la disidencia mediante instrumentos constitucionales, no por la vía de la confrontación.

Esa vocación cívica —sostener la lucha dentro del marco institucional, aun cuando las condiciones no fueran equitativas— es una constante en la carrera de Machado.

De SÚMATE a Vente Venezuela

Años después, en 2013, fundó Vente Venezuela, un movimiento político de inspiración liberal que promueve la economía abierta, el Estado de derecho y la defensa de las libertades individuales.
Fue diputada de la Asamblea Nacional entre 2011 y 2014, periodo en el que su intervención parlamentaria se caracterizó por un discurso directo y firme. En 2023, ganó las elecciones primarias de la oposición con amplia mayoría, aunque su candidatura fue posteriormente inhabilitada por las autoridades electorales.

A pesar de los obstáculos, siguió activa en la escena política, promoviendo un proceso de unidad nacional y participación cívica. Esa insistencia en la vía pacífica, en la legalidad y en la ética pública, es la que hoy reconoce el Comité Noruego del Nobel.


¿Qué reconoce el Nobel de la Paz 2025?

El Comité Noruego destacó en su comunicado oficial que el premio se concede a Machado “por su liderazgo cívico y su compromiso con la vía pacífica para la recuperación de la democracia en Venezuela”.

El texto subraya su valentía frente a la represión, su capacidad de inspirar a la ciudadanía y su influencia en mantener la atención internacional sobre la crisis venezolana.

Este galardón llega tras otros reconocimientos internacionales otorgados a Machado:

  • El Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia (2024), otorgado por el Parlamento Europeo, por su defensa de los derechos humanos.
  • El Ivan Allen Jr. Prize for Social Courage (2025), concedido por el Instituto Tecnológico de Georgia, que distingue el coraje social frente a regímenes autoritarios.

El Nobel corona más de dos décadas de activismo en las que Machado ha enfrentado amenazas, persecución judicial y censura mediática, sin renunciar a la defensa del voto y la legalidad.


Más que un premio, un símbolo

El Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado trasciende la esfera política. Es, en muchos sentidos, un reconocimiento a la resistencia cívica venezolana: a quienes no se rinden, a quienes creen en la palabra, en el voto, en la ley y en el trabajo colectivo como herramientas de cambio.

Representa también una advertencia moral a los sistemas que buscan perpetuarse por la fuerza. La paz, el desarrollo y la justicia solo pueden sostenerse sobre instituciones legítimas y ciudadanos activos.

Este premio no convierte a Machado en heroína ni en figura mesiánica; la coloca, más bien, como símbolo de una ciudadanía que se niega a ser silenciada.

En un país donde la palabra “esperanza” ha sido tantas veces usada sin contenido, este reconocimiento devuelve a esa palabra su peso original: la certeza de que las causas justas, por largas que sean, terminan encontrando eco.


Venezuela ante la lupa

Que una venezolana reciba el Nobel de la Paz no resuelve los problemas del país, pero sí redefine su imagen ante el mundo.

Durante años, Venezuela fue mencionada por su crisis humanitaria, su éxodo, su censura. Hoy, su nombre aparece vinculado a un símbolo distinto: el de una lucha pacífica que ha logrado atención, respeto y legitimidad internacional.

Con este reconocimiento, Venezuela entra por primera vez en la historia del Nobel de la Paz, representada por una mujer que ha hecho de la coherencia y la perseverancia sus principales herramientas.

Su historia recuerda que la verdadera fortaleza no siempre está en quien impone, sino en quien resiste con dignidad.

Reflexión: La paz como tarea compartida

Aunque en el pasado el Nobel de la Paz haya despertado polémicas por premiar trayectorias discutidas y controversiales, este año recobra su significado más noble al reconocer en María Corina Machado la fuerza pacífica de la esperanza.

Porque el Nobel de la Paz de María Corina Machado no pertenece solo a ella.
Pertenece a quienes han mantenido la fe en la democracia, a quienes han defendido la palabra cuando el silencio parecía más seguro, a quienes —desde dentro o fuera del país— siguen creyendo que el cambio es posible sin odio ni revancha.

La paz no es pasividad; es acción sostenida en el tiempo.
No es resignación; es decisión.

Y cuando una nación entera aprende a resistir sin rendirse, a disentir sin destruir y a esperar sin olvidar, está dando los primeros pasos hacia su reconstrucción.

El premio, más que un punto de llegada, es un compromiso renovado con el futuro: uno donde la justicia, la libertad y la democracia no sean promesas, sino realidades.

2 responses

  1. Sensei Agot Avatar

    El discurso alrededor de esto ha sido tan polarizante… personalmente he disfrutado muchisimo los lloriqueos y me alegra mucho el premio, independientemente de lo valido que sea este galardón, dada su historia.

    1. Mila Schillaci Kwiecien Avatar

      Pienso lo mismo. Siempre habrá dudas si realmente lo merece o no, pero lo importante es el reconocimiento al valor y la lucha del pueblo venezolano. No hay que quitarles mérito y menos alegría manchando este premio con señalamientos y discordia.

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